domingo, 23 de septiembre de 2012

Ryanair contra el mundo: la línea aérea a que no le importa lo que piensan de ella


El jefe de Ryanair, Michael O'Leary: ¿te parece alguien preocupado por su imagen pública?

La confrontación en curso entre Ryanair y AESA no ha recibido mucha atención en Irlanda, tal vez porque oír de disputas entre esa línea aérea y autoridades regulatorias no es nada nuevo para los irlandeses.

Aquí, Ryanair ha participado en tantas broncas con la Autoridad del Aeropuerto de Dublín (DAA), la Autoridad de Aviación Irlandesa (IAA) y varios sindicatos que la mayoría de los periodistas ya ni siquiera le hacen caso.
 
La empresa es una creación muy suya del director ejecutivo Michael O'Leary y se enfoca en solo una cosa: ganar dinero. 

Cualquier cosa que se presente como obstáculo a esta meta es algo que debe ser criticado, eliminado o aplastado, sean funcionarios, regulaciones o incluso los propios pasajeros de la línea aérea.

O'Leary se formó originalmente como contable, algo bastante apropiado dado que parece que odia a gastar dinero.

Tras copiar el modelo de negocio introducido por Southwest Airlines en los Estados Unidos, Ryanair creció rápidamente de ser una línea aérea pequeña operando vuelos entre el aeropuerto sureño irlandés de Waterford al Reino Unido a ser la más grande de Europa.

O'Leary apostó que si el precio está bien, los pasajeros aguantarán cualquier otra cosa.
Tuvo razón. Lo que aguantan incluye multas de €40 por no imprimir su tarjeta de embarcación, controles minúsculos del tamaño de su equipaje y una actitud de la empresa que parece decir 'si algo va mal, es problema tuyo'.   

Todo que viene directo del manual de atención al cliente de O'Leary. Esto es un hombre que intentó limitar los vuelos disponibles a una mujer que ganó 'vuelos gratis por toda la vida' en un concurso de Ryanair a uno por mes y que calificó como 'idiotas' los pasajeros que olvidan imprimir la tarjeta de embarque hace un par de semanas.

Según el rotativo irlandés Irish Independent, en 2001, O'Leary fingió ser periodista para averiguar lo que el aeropuerto de Dublín había contado a la prensa sobre un incidente en que un vuelo de Ryanair tuvo que volver a Escocia debido a una fuga hidráulica.

Cuando se jubiló el entonces primer ministro Bertie Ahern en 2008, O'Leary describió su gestión económica como "una mierda" y aseguró que había dejado el sistema de sanidad irlandés "en la mierda".

También ha llamado a la Comisión Europea "imbéciles", a la Autoridad Británica de Aeropuertos "violadores que cobran de más", a British Airways "cabrones caros" y a agencias de viaje "hijos de puta" que "deben ser sacados y matados a tiros".

La opinión sobre él entre los irlandeses sigue dividida: algunos lo aclaman por bajar el precio de volar, destacando que solía costar casi €300 ir entre Dublín y Londres con Aer Lingus. Otros dicen que debe ser nombrado ministro de sanidad para arreglar el desorden perpetuo de nuestro sistema sanitario.

Pero sus críticos lo odian por su grosería descarada, su política hacia los sindicatos (Ryanair no los reconoce) y afirman que su ejemplo es la causa de la reputación de la compañía por un servicio al cliente vergonzoso.

Digan lo que digan de O’Leary, hay que admitir que no tiene miedo de nadie.

Cuando la BBC hizo un documental sobre lo peor de su línea aérea hace unos años, O’Leary les encaró cuando le preguntaron sobre las acusaciones contra la empresa y pudo más que el periodista simplemente por repetir la misma mantra sobre el crecimiento de numero de pasajeros y los billetes baratos.

Es tan resuelto a ahorrar dinero, no tiene secretaria y contesta su propio teléfono de despacho.
Yo le llame una vez para preguntarle sobre un supuesto accidente de su taxi-limusina – lo negó en absoluto y me colgó.

En su vida personal, cría toros premiados en su finca rural a una hora de Dublín, la que abandona muy temprano cada mañana por el centro de operaciones de Ryanair en el aeropuerto de Dublín en un Mercedes con chofer y placa de taxi que le permite usar los carriles bus y evitar el tráfico matinal.

O’Leary es uno de estos que parece disfrutar el combate. La pelea con AESA y Fomento no es su primera y seguro que no será su última.

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