lunes, 17 de septiembre de 2012

Lider unionista exige apologia del gobierno irlandés por 'ayudar el IRA'



Peter Robinson
En un momento lleno de ironía, un líder unionista en Irlanda de Norte ha llamado por una apología del gobierno irlandés por su papel en ayudar el IRA durante los primeros años de los Troubles. Peter Robinson, jefe de la administración autónoma en que unionistas y nacionalistas comparten el poder, dijo que la Republica debe disculparse por ‘armar e animar el IRA’. 

El político protestante refiere a un intento en 1969 por dos ministros del entonces gobierno irlandés de mandar armas a zonas nacionalistas de Irlanda del Norte para defenderse de ataques por turbas lealistas. En esta época, la región estaba en crisis, con la policía, en su gran mayoría protestante, poca dispuesta a impedir la violencia contra nacionalistas y torrentes de refugiados católicos cruzando la frontera para buscar seguridad en la Republica.

Pero aun así, los comentarios de Robinson son tan paradójicos, son casi divertidos. Si no hubiera sido por las acciones de hombres como Ian Paisley, el fundador de su propio partido, el DUP, tal vez el IRA nunca habría sido elevado a tal prominencia en Irlanda del Norte.


Primero, una historia rápida de Irlanda del Norte por los que no conocen las circunstancias de su nacimiento. A través de los siglos, la parte norteña de la isla de Irlanda fue tradicionalmente el más gaélico y el más hostil a los invasores ingleses. Tras varias rebeliones, los ingleses efectuaron una plantación de la provincia de Ulster en el siglo 17, echando los nativos y dando las tierras a ex soldados leales a la corona en lugar de pagamento. Los descendentes de aquellos planters hoy forman el pueblo unionista que triunfaron en conseguir la partición de Irlanda antes de la independencia del resto de la isla en 1922, los seis condados norteños quedando parte del Reino Unido.

Manifestante atacado por la policía en Derry
Desde el principio, hubo discriminación contra los nacionalistas católicos atrapados en el lado norteño de la frontera. No era tan mal como contra los negros estadounidenses que tuvieron que ir al fondo del bus, pero tampoco tan lejos de ella: los católicos estuvieron excluidos de trabajos estatales, no recibieron viviendas sociales y no tuvieron votas en elecciones municipales. Aunque la segunda ciudad de Irlanda del Norte, Derry, tuvo una gran mayoría católica, los unionistas establecieron tres distritos electorales de la zona protestante pequeña y uno grande de la zona católica para controlar siempre el ayuntamiento local.

En los años 60, los nacionalistas empezaron a mirar a las organizaciones de derechos civiles que se formaban en los Estados Unidos y otros países, y preguntarse por qué debieron continuar siendo tratados como ciudadanos de segunda clase. Crearon la Asociación por Derechos Civiles de Irlanda del Norte (NICRA) y comenzaron a manifestarse para exigir la igualdad con la población unionista. Imitaron las tácticas de sus homólogos transatlánticos, con protestas, piquetes y ocupaciones, y lemas como ‘un hombre, un voto’.

Uno de los 13 manifestantes matados
por el ejercito británico en Domingo
Sangriente en Derry, enero 1972
Fue entonces que Paisley, fundador del Partido Unionista Democrático (DUP) y también de su propia iglesia, Los Presbiterianos Libres, saltó a primera plana. Paisley, un pastor fundamentalista joven que ya se involucraba con la Asociación de Protestantes de Ulster (UPA), que se opone a dar los mismos derechos a los católicos, empezó a dirigir manifestaciones contra las marchas de NICRA en 1969.

Una táctica favorita suya era incitar las turbas lealistas a atacar las manifestantes con discursos incendiarios, tachándoles de simpatizantes republicanos que querían desestabilizar Irlanda del Norte – y entonces lavarse las manos de las consecuencias. Esto se llevó a un estallido de disturbios en zonas católicas por todo Irlanda del Norte. La policía entró en varios barrios en Belfast y se enfrentó a los alborotadores, matando algunos de ellos a tiros. La siguieron las turbas lealistas que prendieron fuegos a las casas católicas. Los únicos defensores fueron miembros del IRA, algunos de quienes pudieron frenar las turbas con un puñado de armas viejas.

Ian Paisley
Estas son las raíces de la violencia que plagó Irlanda del Norte por varias décadas después. Hasta aquel punto, el IRA fue una organización moribunda, con nada más que una decena de activistas. La intolerancia incitada por Paisley y la gente de esa clase la dio un papel protagónico y mucho más apoyo popular que tuviera de lo contrario.

Otros logros históricos de Paisley incluyen la campana anti-gay de Salva Ulster de Sodomía, tres grupos lealistas paramilitares – los Ulster Protestant Volunteers (Voluntarios Protestantes de Ulster), la Third Force (Fuerza Tercera) y la Ulster Resistance (Resistencia de Ulster) – y su ataque verbal contra el Papa Juan Pablo II en el parlamento europeo en 1988 en que lo llamó el Anticristo. El hombre es nada menos que un intolerante, de la cabeza a los pies.

Peter Robinson, fotografiado con un AK47
Su prodigio Robinson también fue miembro de Ulster Resistance, y en agosto 1986, dirigió la invasión del pueblo pequeño de Clontibret, en el otro lado de la frontera en la Republica, donde su grupo de alrededor de 500 hombres efectuó un desfilo improvisado en la plaza local. Más tarde, Robinson fue detenido y multado por sus acciones.

No cabe duda de que el IRA tuvo simpatizantes en varios gobiernos de la Republica a través de los Troubles. Sin embargo, una vez que acabaron los peores de los disturbios en 1969, generalmente hizo todo posible para parar los asesinatos en Irlanda del Norte. Los dos ministros que intentaron suministrar el IRA con armas fueron echados del gobierno y procesados, aunque absueltos por un jurado.

Robinson en un mítin de Ulster Resistance
Más que una vez ministros irlandeses viajaron a los Estados Unidos para rogar a los partidarios de organizaciones como Noraid, que recaudó fondos por el IRA, no enviar más dinero para prolongar la violencia. La policía de Republica, la Garda Siochána, tampoco fue amigo del IRA, después de perder varios miembros en tiroteos durante asaltos de bancos fracasados

Sin duda cuando muera Paisley, se alabará su contribución a la paz en Irlanda del Norte. Sin embargo, su pasado extensivo de agitar la población unionista quiere decir que tiene las manos manchadas con bastante sangre. Si no hubiera sido por gente como él y Robinson, muchos no habrían muerto y tal vez todo no hubiera llegado a donde llegó.

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