lunes, 10 de septiembre de 2012

La policía irlandesa lanza una investigación de un despliegue paramilitar durante el funeral del jefe del IRA asesinado – aunque ellos mismos lo presenciaron y lo dejaron proceder

Alrededor de 500 personas asistieron al funeral de Alan Ryan en Dublín
Siempre iba a ocurrir. El despliegue de fuerza en el funeral de Alan Ryan, asesinado por los criminales a quienes había extorsionado dinero, era destinado a enviar una señal a sus asesinatos y al resto del país que el IRA Autentico – en las palabras famosas de Gerry Adams – “no se había marchado”.

Todos los adornos paramilitares estuvieron en evidencia: los uniformes, las camisas blancas y corbatas negras y – imprescindible por un funeral de un miembro del IRA – una salva de disparos ante el ataúd.


Esto ocurrió dos veces el sábado, la primera cuando el ataúd salía de su casa y de nuevo más tarde en el cementerio. La muchedumbre ocultó los armados, abriendo paraguas para prevenir que sean identificados. 

En ambos ocasiones, la policía decidió no intervenir para evitar provocar un motín.

El día siguiente, las ondas se llenaron de políticos exigiendo saber porque se dejó ocurrir la salva de disparos. De repente, los capitostes de la policía anunciaron una investigación criminal, aunque hay poca probabilidad de aprender los responsables. Pero los polis ordinarios se preocupan menos de las relaciones públicas y más de lo que viene.

Entre los dolientes en el funeral eran varias figuras principales del IRA Autentico, incluyendo Colin Duffy, absuelto el enero pasado de matar dos soldados británicos en Belfast, y el jefe del IRA Autentico en la provincia del sur de Munster.

Sin duda, estos reunieron en Dublín tras el enterramiento para hablar de como vengarse contra el narcotraficante y secuestrador quien se cree ordenó el asesinato. En las semanas que vienen se verá mucho más derramamiento de sangre en Dublín.

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