sábado, 12 de mayo de 2012

Lo que España puede aprender del fracaso irlandés

Espero que me equivoco, pero todos los comentarios en España sobre Bankia en los últimos días suenan muy similares a lo que nuestros políticos decían cuando empezó nuestra crisis bancaria en 2008. No pasa nada, todo está bajo control, todo acabará bien, etc. Lo más divertido cuando fue el secretario general del PSOE, Alfredo Rubalcaba, insistió que: "Yo tengo mi dinero en Bankia y no voy a hacer nada con mis ahorros". Tal vez Rubalcaba tiene sus ahorros con Bankia, pero si todo queda patas para arriba, imagino que, como todos los políticos, él evitara lo peor. Sin duda, como sus homólogos irlandeses, tendrá una pensión gorda de su tiempo en el parlamento.

Por supuesto, lo que Rubalcaba, Rajoy y todos los otros quieren hacer es impedir pánico general. Pero as vezes, incluso el pánico es mejor que ser engañado. Cuando el entonces primer ministro irlandés Brian Cowen y su ministro de economía Brian Lenihan tuvieron que enfrentar la posibilidad de pánico general aquí, concibieron la garantía de depósitos bancarios. Para evitar una corrida bancaria, el estado garantaría todos los depósitos en bancos irlandeses. Nadie perdería su dinero.

Morgan Kelly:  afirma que la deuda de Irlanda es
más grande gracias a los Estados Unidos
Desgraciadamente, la garantía también incluyó las deudas de los bancos. Y cuando el Ministerio de
Economia preguntó a los bancos irlandeses cuánto debían, los bancos mintieron. Así, los contribuyentes irlandeses acabaron cargados con las deudas de bancos como Anglo Irish (€29.3 mil millones hasta ahora). Y los embusteros aún disfrutan la libertad, a pesar del engaño.

Al principio, Cowen, Lenihan y los funcionarios del Ministerio de Economía fueron culpados por ser incompetentes y no forzar a los bancos a contarles la verdad. Sin embargo, un articulo por el economista Morgan Kelly el verano pasado aseguró de que los Estados Unidos tuvo un gran papel en empeorar las consecuencias de la crisis.
Citando fuentes cercanas a las negociaciones sobre nuestro rescate, reveló que el FMI abogó por reducir las deudas irlandesas por €30 mil millones, obligando a los titulares de bonos no garantizados aceptar las perdidas. Según Kelly, el secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, descartó la idea en una llamada en conferencia con los ministros de finanzas del G7.

El EEUU - todavia consciente del daño a la economía de su país por la quiebra del banco Lehman Brothers - no quiso pánico en los mercados. Por tanto, Irlanda tendría que pagar todo y el país podría ser condenado a la austeridad por décadas aún. El Tesoro estadounidense ha rechazado el articulo como falso, pero Kelly es el economista que previó el desplome del mercado inmobiliario, y yo por mi parte le creo.

¿Que quiere decir eso para España? Su crisis bancaria está en proyecto y tendrá que ser solucionado. El economista y asesor al gobierno irlandés Colm McCarthy ya ha consejado a Rajoy y Cia arreglar sólo los bancos necesarios para la economía y dejar los que no son irse a pique. Pero, como descubrimos en este país, esto podría estar fuera de las manos de España. La economía estadounidense sigue débil y hay una elección presidencial el año que viene. Si Sr Geither decide que no quiere arruinar la reelección de su jefe con 'pánico en los mercados', ¿dónde deja eso a España?

Timothy Geithner: ¿que papel tendrá
en el futuro de España?


Como digo, espero que me equivoco, porque aunque pueda ser mejor que ser el nuevo Grecia, nadie quiere ser el nuevo Irlanda. Sobre todo un país con 23 por ciento de su población en el paro.

Mientras tanto, la búsqueda por una solución para nuestras dificultades económicas va a seguir y él que la descubre puede volverse un héroe nacional. Los comentaristas más simplistas de la izquierda dicen que tenemos que incumplir los compromisos, dejar el euro y 'quemar' los titulares de los bonos. Apuntan a Islandia, cuya economía ha rebotado después de abandonar los bancos malos y que ahora disfruta el crecimiento otra vez.

Pero Irlanda no es Islandia, cuyos pilares principales son la pescaría y el turismo. Nosotros apostamos en usar impuestos bajos para atraer las multinacionales, los empleadores más grandes aquí. Sin duda, abandonar el euro precipitaría una huida de ellos. Nuestros impuestos son bajos, pero esas empresas no quieren la incertidumbre ni los gastos potenciales que vendrían con aquel escenario.

En esencia, quedamos en una trampa que nosotros mismos hemos construido. Y aún no sabemos cuál es la manera menos caro de salir.

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