jueves, 3 de mayo de 2012

La iglesia irlandesa y su muerte por mil cortes

Otro día, otro escándalo clerical. Esta vez, es el jefe de la Iglesia Catolica irlandesa, el cardenal Sean Brady, que está bajo presión para dimitir. Un documental televisivo ha revelado que Brady, mandado por la iglesia a investigar el cura pedófilo Brendan Smyth en 1975, cuando fue un sacerdote normal, descubrió que Smyth abusaba cinco niños más, pero no lo denuncio a la policía. Brady insiste que su papel era tomar notas y que informó a sus superiores lo que estaba pasando. No hace falta decir que la jerarquía dejó Smyth seguir abusando sus victimas hasta su detención en Irlanda del Norte en 1991 (lo que tres años más tarde derribó el gobierno irlandés debido a su chapucero manejo del proceso de extradición de la República a Belfast). Brady asegura de que no dimitirá de su cargo, a pesar de las declaraciones contra él por el gobierno actual.
El padre Brendan Smyth, después de haber sido condenado por pedófilia
Hace una década, esto sería una historia enorme, pero ahora no se trata de nada más que otro encubrimiento de la iglesia. Una vez todo poderoso en Irlanda, se ha vuelto cada vez más irrelevante. Hay mucho apoyo del público para unos clérigos disidentes que el Vaticano ha intentado silenciar, como el padre Brian Darcy, columnista de un tabloid dominical que suele criticar sin vacilación los fallos de las autoridades eclesiásticas. Como muchos irlandeses, crecí como católico pero dejé de ir a misa hace mucho tiempo. Mis amigos que siguen yendo todavía lo hacen por tradición, por temer de ofender a sus padres o tal vez de lealtad a su cura local. Por lo demás, hacen lo que quieren con sus vidas, cohabitan con la novia, usan la contracepción y no hacen caso de lo que dice la iglesia, de hecho practican catolicismo a la carta.
El cardenal Brady: 'no fue su papel' informar a la policía de los crimenes de Brendan Smyth
La única área donde la iglesia todavía ejerce control en la sociedad irlandesa es en la educación, pero incluso esto va a acabar, según los planes del ministro de educación Ruairí Quinn. Hasta ahora, el estado irlandés ha abdicado sus responsabilidades para educar sus ciudadanos, dejándolo a la iglesia, a quien dio fondos y el derecho de admitir o rechazar estudiantes para mantener su carácter católico. La semana pasada, descubrimos que un colegio católico se negó a aceptar una joven embarazada de 16 años en 2010, el director explicando que su institución no era "un vertedero para madres solteras". Con actitudes semejantes, espero que Sr Quinn no tarde mucho en actuar.

2 comentarios:

  1. Me alegro que en Irlanda se estén dando pasos para separar educación y religión. En España, con el gobierno actual, se tiende a lo contrario, se recorta dinero de los colegios públicos y se aumentan las subvenciones a la enseñanza privada (en muchos casos en manos de la Iglesia). Triste panorama, desde mi punto de vista.
    Con respecto a los escándalos de la Iglesia Católica en Irlanda, no entiendo, o mejor dicho, entiendo, pero me parece intelorable que cuando se critica a los responsables, estos se sientan atacados y adopten el papel de víctimas.

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  2. Bueno, eso es lo que dicen Miguel, y sólo van a quitarles la mitad de las escuelas. Además, ya sabes el refrán sobre las promesas de un político. La iglesia merece totalmente las criticas que recibe, el daño que ha causado a este país es enorme.

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