jueves, 31 de mayo de 2012

Irlanda vota sobre el compacto fiscal: ¿puede ser el día en que la furia vence el miedo?

***Actualización: Han encontrado un "artefacto sospechoso" ante la puerta de oficina electoral de la diputada de Sinn Féin Mary Lou McDonald en Dublín, algo que parece vinculado al voto. El Ejército irlandés lo ha neutralizado y se lo ha llevado fuera para examinación***

Una vez más Irlanda se encuentra bajo el escrutinio de sus vecinos continentales por causa de un referéndum sobre un tratado europeo. Esta vez, no tenemos veto, pero, paradójicamente, el interés será incluso más grande que durante los plebiscitos sobre los acuerdos de Lisboa y Niza.  No tengo mucho tiempo para escribir esta mañana, pero el articulo debajo del ABC me parece un buen resumen: los irlandeses tendrán que decidir si la furia con su situación actual es suficiente para superar el miedo de las consecuencias poco claras de un 'No' (por más, lee aquí).

Los sondeos pronostican una victoria del sí, pero como siempre, la participación electoral será clave. Los del lado No son más determinados
- si la participación es baja, como en los primeros votos de Niza y Lisboa, la posibilidad de un rechazo aumenta. Hoy está lloviendo en Dublín, pero no en el resto del país, lo que puede ser otro factor (Dublín es considerado un centro de apoyo del 'No'). Y como siempre en el país en que la introducción del voto electrónico acabó en una farsa legal que malgastó €50 mil millones, no tendremos el resultado hasta la tarde de mañana.

http://www.abc.es/20120531/economia/abci-irlanda-referendum-201205310229.html

Los irlandeses eligen hoy entre el «miedo» y la «rabia» contra la era de la austeridad

 Un hipotético «No» en Irlanda no paralizaría la entrada en vigor del llamado pacto fiscal europeo, adoptado por 25 países el pasado 2 de marzo para limitar sus déficits presupuestarios

Día 31/05/2012 - 05.22h
En una porra de periodistas irlandeses en torno a unas pintas de Guinness el pronóstico es claro: cuatro votarán «No» al llamado pacto fiscal europeo y solo uno votará a favor. El cabreo en Irlanda, que rescató a sus bancos en 2009, es palpable en una población cansada de apoquinar. Algo más de tres millones de irlandeses están llamados a votar hoy en referéndum el llamado pacto fiscal europeo, el acuerdo de 25 Estados miembros de la UE (todos menos Reino Unido y la República Checa) que consagra las políticas de austeridad en las constituciones de los países europeos.
Tras las derrotas en consultas similares del Tratado de Niza en 2001 y el Tratado de Lisboa en 2008, esta vez un posible «No» de los irlandeses no tendría tanto dramatismo porque no bloquearía el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la Unión Económica y Monetaria, adoptado por 25 miembros de la UE el pasado 2 de marzo, y en el que se obligan a mantener déficits presupuestarios inferiores al 0,5% del PIB (el de Irlanda fue del 13% el año pasado).
El llamado pacto fiscal solo requiere para su entrada en vigor la aprobación de doce países en febrero de 2013. Pero el castigo para los países que se queden fuera sería verse privados del acceso a los fondos de emergencia establecidos por la UE para ayudar a los Estados miembros a sortear la crisis de la deuda.

Incertidumbre en Grecia e Irlanda

Nunca desde la adhesión a la Unión Europea el destino de los países del llamado Sur comunitario estuvo tan entremezclado, y nunca España se sintió tan al «Sur». La deuda de nuestro sistema bancario nos acerca al escenario irlandés -«después de Bankia vendrán todos los demás bancos», advierten muchos irlandeses-, mientras que las dudas sobre la contabilidad de bancos y Comunidades Autónomas nos iguala en la mente de muchos al caso griego.
Los sondeos asignan al «Sí» un 57% frente a un 43% de «No», pero la enorme bolsa de indecisos hace que tanto el resultado como la participación (no se exige un mínimo para que sea vinculante) sean una incógnita.
David Farrell, profesor de Política en el University College de Dublín, nos resume así el dilema irlandés: «Elegir entre el miedo a que el tratado siga adelante sin nosotros y nos quedemos sin financiación, y la rabia porque vayamos a vivir con austeridad durante años».
Un dilema similar que deberán dilucidar los griegos el próximo 17 de junio, en unas nuevas elecciones parlamentarias en las que el voto del «No», el de la «rabia», sería una victoria del bloque Syriza de Alexis Tsipras, que quedó segundo en los últimos comicios.

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