jueves, 26 de abril de 2012

Por qué los irlandeses nunca se rebelarán

Una de las preguntas más frecuentes sobre nuestra situación en el extranjero es: ¿donde está la rabia? Observadores en España, Portugal, Grecia e Italia no entienden la aceptación dócil del pueblo irlandés de las condiciones severas de la Unión Europea y el FMI. Ya he escrito sobre este tema para el Periodico de Catalunya, pero ahora voy a examinar en más detalle la actitud de los irlandeses hacia la crisis y por qué, al parecer, no habrá revuelta contra la austeridad que nuestros amos financieros nos van a imponer en el futuro inmediato.

La naturaleza de los irlandeses
A pesar de la imagen que tenemos en los Estados Unidos (Fighting Irish, etc), somos un pueblo pacifico, a veces demasiado. Sufrimos 800 años de colonialismo, la gran hambruna que mató un millón de personas y siglos de emigración sin muchas rebeliones organizadas. Nuestro idioma casi desapareció porque padres - desesperados por una vida mejor para sus hijos - les prohibieron hablarlo: inglés fue necesario para trabajo cualquiera. El famoso Alzamiento de Pascua de 1916 iba a fracasar totalmente en provocar un sentimiento nacionalista en el pueblo hasta que los ingleses cometieron el error fatal de ejecutar sus lideres, algo que finalmente condujo a la guerra de independencia. Este rasgo no es todo negativo: somos en general más acogedores y abiertos que los ingleses o los franceses, por ejemplo.

Pero en esencia, se necesita mucho para hacernos rebelar, y ahora los recortes vienen poco a poco, cada uno con la esperanza que va a ser el último. Y ahora, de verdad, hay una impresión de que lo peor ha pasado, a pesar del estancamiento económico.

La ausencia de una izquierda fuerte en la política irlandesa
A diferencia de nuestros vecinos europeos, no tenemos la política tradicional de la izquierda y la derecha. Los dos partidos políticos más influyentes en Irlanda, Fianna Fáil y Fine Gael, se formaron inicialmente para apoyar y oponerse al tratado de paz que resultó en la partición de Irlanda en 1922. Sus políticas son intercambiables - Fine Gael, que se encuentra ahora en gobierno, es centroderechista, Fianna Fáil, que sufrió mucho en las ultimas elecciones generales por causar mucho de nuestra situación actual, es centroizquierdista.

Tenemos un Labour Party, como en Inglaterra, pero siempre ha sido el tercer partido, y as veces, el cuarto. Existe también un Socialist Party, pero con sólo dos diputados entre los 166 en el parlamento, y también el United Left Alliance, que tiene tres. Pero la izquierda nunca ha tenido raíces fuertes aquí, el partido comunista es casi inexistente. Tal vez es por el control histórico de la Iglesia católica, tal vez porque la política en este país siempre fue concentrado en relaciones con el Reino Unido e Irlanda del Norte. Los sindicatos irlandeses son en general menos radicales que sus homólogos europeos, huelgas son pocos gracias a los pactos sociales, aunque algunos ahora se oponen el gobierno y están recomendando un voto 'No' en el próximo referéndum sobre el compacto fiscal de la UE.

El sentido de vergüenza por los excesos de los años del Tigre Celta
No es una exageración decir que el comportamiento de algunos irlandeses durante los años boom fue lamentable. De repente, fanfarronear fue de moda y las ventas de coches de lujo, vacaciones al Caribe y, sobre todo, inmobiliario, se dispararon. Muchos comentaristas extranjeros puntualizaron sobre la nueva obsesión irlandesa: el actor inglés John Hurt reveló en 2006 que decidió abandonar el país porque "cuando llegué aquí, entrando en un bar, la gente hablaba del teatro y el arte. Ahora, la única cosa de que hablan son los precios del inmobiliario". No todos participamos en este concurso de vulgaridad y hubo ira general cuando el finado ministro de economia Brian Lenihan dijo que "todos tuvimos una fiesta". Pero los excesos fueron suficientes para causar ahora un sentimiento general de culpabilidad y un reconocimiento que dejamos atrás las características y valores los cuales forman parte de nuestra identidad nacional.

El hecho de que hay 'dos Irlandas'
Aunque estamos en el medio de la peor recesión desde los años 70, por algunos, la vida sigue siendo buena. Si tienes un trabajo, estás pagando más impuestos que durante los años boom y, en particular si estás con un hipoteca de aquel periodo, tendrás menos renta disponible. Pero, en general, aun puedes llegar al fin del mes. Si tienes la mala suerte de ser carpintero, fontanero, albañil u otro profesion vinculado a la construcción, esto no será el caso. La mayoría de gente que trabajó en este sector durante la última década ahora se encuentra obligado a emigrar, incluso ellos con cuarenta o cincuenta años. Siendo autónomos, no tienen derecho al paro, así que se enfrentan a la lucha por el poco trabajo que hay u optan por la emigración. Entonces, los irlandeses más enfadados y amargados con nuestra crisis económica son los que viven en otros paises, dónde no pueden votar ni manifestar.

Lo que nos depara el futuro
Escribí en el Periodico de Catalunya que la primera prueba dura del gobierno nuevo sería la introducción del impuesto sobre el uso de agua. Solo un tercero de los 1.8 millones de hogares en el estado pagó el impuesto antes de la fecha límite, pero desde entonces el número se ha aumentado hasta un million y sigue creciendo. Parece que el pueblo va a aceptarlo, a pesar de las promesas de la izquierda de una campaña nacional de desobediencia civil.

Los irlandeses tienen la oportunidad en los meses que vienen de mostrar su descontento con el gobierno en el referéndum sobre el compacto fiscal, pero nadie sabe si lo harán. Los rechazos anteriores de los tratados de Nice y Lisboa tuvieron que ver tanto como los alegaciones estrafalarios sobre la introducción del aborto que el entonces gobierno falló de negar tan como la baja participación electoral. Esta vez, como no tenemos veto, lo que pasa aquí será poco menos que una distracción para el resto de la UE de todas formas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario